Cuando hablamos de movimientos arquitectónicos y de edificios, muchas veces se llega a la conclusión o se dice que un edificio pertenece al modernismo o post-modernismo. Estos dos conceptos son erróneos: cualquier obra, en la época en la que se hizo, fue moderna, por eso las de ahora para nosotros lo son. Algo no deja de ser «moderno» porque ya haya pasado la época en la que fue concebido, ya que todas las innovaciones arquitectónicas, en prácticamente todos los ámbitos, tienen su base en algo realizado anteriormente.
Podemos poner de ejemplo La Ville Savoye de Le Corbusier o La Casa Farnsworth de Mies Van Der Rohe, de 1929 y 1946, respectivamente.